Thursday, September 23, 2010

Escribí este relatito choto hace un tiempo. Disfrútenlo (!)

---

Hace 9 días me tendría que haber bajado. 9 días, una semana y pirulos sin sangre entre las piernas. En cualquier otra circunstancia no me hubiese importado -- ¿cuántas veces cojo tanto y tan bien como para sentir ese miedo primitivo que acompaña los atrasos? No muy seguido.
Pongo el agua a hervir y me preparo un té. Espero el chiflido con las manos sobre la mesada de la cocina, de granito, fría. Lo espero con la espalda encorvada, derrotada. Tal vez pronto estos brazos dejen de sostenerme y me derrumbe sobre el piso pero por ahora me aguantan, veremos cuánto dura.


El agua no tarda en hervir, son sólo 5 minutos, pero es suficiente: el miedo de un embarazo a los 22 me lleva a pensar en él, responsable de mi angustia, y aquella tarde infame en el telo cercano a la facultad. El granito refleja la sonrisa que me arrancan los recuerdos: su camisa a cuadros que terminé usando mientras lo veía ducharse, sus dientes torcidos, la agresión con la que me dobló sobre sus piernas y me pegó – “¿Te gusta, putita?”—, la agradable picazón de su lengua mentolada contra la mia, la sensación indescriptible de sentirlo finalmente adentro y querer más. Esas cosas que él hace tan bien, esas respuestas que sólo él puede despertar. Pero la realidad es que él y yo somos nada y desde esa tarde que no hablamos.


Y eso hubiese estado bien. Pero ahora mientras el agua pega contra el saquito de té, mientras mi taza se tiñe de naranja, mi preocupación es otra: ¿estaré embarazada? Y si estoy embarazada, ¿cómo se lo digo a mis viejos? ¿Tendré los ovarios suficientes de tenerlo, abandonar la facultad, mi carrera, mi vida? ¿Me bancaré a esa plaga que persigue a las chicas jóvenes que quedan embarazadas, esa muchedumbre macartista que alguna vez integré con ganas, "el qué dirán"? Me juro y me recontra juro que si zafo, si estas tetas hinchadas son porque me está por venir y no por un bebé no deseado, jamás voy a burlarme o reírme de la valentía de otras mujeres para pasar esto que estoy pasando y sobrevivir. Yo siento que me ahogo con el peso muerto de esta responsabilidad potencial pero ellas aprendieron a nadar.


Igual ojalá no este. Ojalá mañana me despierte con toda la cama manchada, con sangre hasta los tobillos, con la cara pálida pero feliz de haber esquivado esta bala. Tomo el té y no me calienta ni me reconforta una mierda. Quiero llorar, quiero googlear cuáles son los síntomas, quiero saber antes que ignorar. Y por eso mañana mismo me voy a comprar un Evatest. Mañana voy a saber.


Cuando era chiquita el miedo eran extraterrestres que venían a secuestrarme, ladrones que querían violarme, fantasmas que hacían crujir los pisos de madrugada. De grande aprendí que el miedo son cosas simples: dos rayas azules que te cambian la vida.

Labels: ,

posted by Florence at 10:57 PM | 16 comments
Thursday, August 05, 2010

Sos chica y tenés varicela. Tu abuela te obliga a quedarte en la cama-- el infierno para una enana que sólo fantasea con correr-- y te pega en las manos si te rascas. Te van a quedar marcas, te dice, cicatrices espantosas y nadie nunca te va a querer. Entonces no te rascas porque sos chiquitita pero no sos boluda: vas al jardín, sí, pero ya soñás con tu principe azul. Después te curas, te deja de picar, y volvés a hacer castillos con barro y soñar que sos una princesa. Vos no lo sabés pero adentro tuyo quedaron unos bichitos, qué sé yo, "anticuerpos" les llaman y no sos la misma. Digo, sos mejor: ya no te podés enfermar de varicela y entonces no hay chances de que te queden marcas espantosas en la cara y nunca nadie se anime a quererte, como predecía la abuela.

Pienso en esto siempre que me dejo de ver con alguien. Es que a veces, en el limbo entre cita del infierno y próximo flaco que me rompa el corazón, me acuesto en la cama, miro el cielorraso, pongo alguna canción de mi playlist de la muerte y llego a la conclusión de que no aprendí nada, de que siempre caigo en los mismos patrones; que mi vinilo siempre corre por la misma hendidura y repite la misma melodía, ad infinitum. Pero me equivoco, el árbol no me deja ver el bosque, me señalan la luna y me quedo mirando el dedo. Cada candidato que termina siendo un imbécil, cada relación tormentosa que termina, deja en mi -- como la proverbial varicela, como las terribles paperas -- unos anticuerpos, unos bichos, una garantía de anestesia ante ciertos golpes amorosos.

Entonces cuando viene el próximo "elchicoquemerompióelcorazón" casi que puedo reconocerlo -- desprende cierto olor a Colbert Blue-- y me preparo, yo y mis bichitos, para el golpe que con certeza vendrá, pero también con la esperanza de que esta vez me duela un poco menos.

Labels: ,

posted by Florence at 5:56 AM | 10 comments
Monday, June 28, 2010

Estoy dejando de fumar. No, mentira, no fumo, no estoy dejando el hábito que tantas satisfacciones le trajo a Jorge Lanata. Mis vicios son otros: los cupcakes de Piece of cake, el té de canela y jengibre, la torta de nueces y azúcar negra cuya receta me voy a llevar a la tumba. Y otros, menos buenos, como Twitter, los editoriales de La Nación, los posts de Dario Gallo... bueno, hay de todo. Y, como seguro ya saben, no todos los vicios nos traen satisfacciones. Cierta clase de tipos, ya lo dije mil veces, nos hacen mal.

Entonces, qué pasa cuándo la pregunta es cómo dejarlos. Cómo dejar ese último pucho, cómo renunciar a las tortas y empezar la dieta mañana -- ya, ya, ya, no el lunes, ma-ña-na --, cómo alejarse de Tweetdeck... cómo apagarte, flaco, cómo apagar estas ganas de que me aprietes contra la pared, de que no ignores la luz naranja de mi gtalk en tu barra. Cómo hacer para que estas cosas no me importen.

Con el cigarrillo, easy-peacy, me dice mi viejo. Cuando él dejó de fumar no engordó los famosos 10 kg pero sí fortaleció sus huesos: durante 1 mes cada vez que tenía ganas de fumar, se tomaba un vaso de leche. La dieta, bueno... no es tan fácil. Pero por lo menos tenemos en la cartilla de la obra social una lista de especialistas con cremas, dietas y planes para ayudarnos. Twitter se apaga, la tecnología puede ignorarse. Pero, ¿cómo lo dejas a él? ¿Cómo dejas a alguien que sabés que es malo para vos pero que querés conquistar, cueste lo que cueste, caiga quién caiga?

Chin up. Dignidad. Hay que recordar que no importa cuánto pienses que él es para vos, cuánto te angusties por los kg y kg que estás engordando esperando su llamada, sus textos, su voz; cuánto analices y sobreanalices "qué quiso decir". La realidad es que hasta que el amor llegue, hasta que las proberviales mariposas se muden a nuestra panza de manera permanente, el diágnostico es fácil y la cura sencilla: un clavo saca a otro clavo. El truque de una adicción dañina y permanente por otra que nos quite el aliento y que nos haga igual de mal.

Es que en el cigarrillo como en el amor, el secreto es la voluntad.

Labels: , ,

posted by Florence at 4:17 AM | 9 comments
Monday, June 14, 2010


Todas mis interacciones con el sexo opuesto responden al principio de "Pija y disgusto". No les miento. Cuando mi amiga Cata me contó de qué iba esta teoría, sentí que se me venía el mundo abajo. ¿Con qué productor de "Basta de todo", el programa en donde ella escuchó el concepto, me habré acostado? ¿Tuve un rapidito con Cabito en algún baño público, de esos amplios, de discapacitados?

El concepto es simple, pero esclarecedor: cuando salís con un tipo, él usa la lógica del "pija y disgusto". Te da un poquito de pija -- lease "amor", "cariño", "buena onda" y también, literalmente,"pija" -- y después te da un disgusto -- entiéndase aquí "te deja plantada", "no te llama", "te deja colgada en el msn", "se aprieta a otras minas", etc. Lo maravilloso del "pija y disgusto" es justamente eso: es una gran metáfora en la que cada uno puede leer las situaciones que marcaron su propia vida.

Sé que parezco un disco rayado pero lo que tengo de desgraciada también lo tengo de honesta. ¿Cuál es el propósito de este plan tan cruel? ¿Cuál es la lógica macabra atrás de darnos y dejarnos? Entiendo que yo escribo todo el tiempo sobre el poder que tienen sobre mis los chicos malos, pero no hay necesidad de llevar esta regla al pie de la letra. Nos enganchamos con lo difícil, ok, pero las mujeres también queremos hombres maravillosos, como Rick Blaine, de sobretodo y sombrero, que sepan tocar a una mujer en los lugares más correctos. No hay necesidad de estos tipos que te manosean de parada y si te he visto no me acuerdo hasta que me vuelvo a acordar para hacer exactamente lo mismo.

O séa, yo tengo respeto por el chico malo. Siento que hay algo de admirable en un tipo que tiene claro que sólo te quiere en ciertas situaciones. Después vos elegís. Pero al simpático que te da pija y disgusto, que te suspira que te quiere y te deja de garpe, la peor de las condenas. La impotencia, ponele.

Labels: , , ,

posted by Florence at 2:44 AM | 10 comments
Monday, April 12, 2010

Miren, yo los entiendo. No tenemos el mejor culo y nuestros muslos rechonchos se rozan cuando caminamos. Hay celulitis también, no vamos a empezar a mentir ahora, y unos rollitos en la espalda, mínimos, abajo de la estructura del corpiño que nos hacen apretar bien las muelas a la hora de darle la espalda al espejo. Pero somos personas también, eh. Hablo de nosotras, las del club de chicas simpáticas.

Te remamos todo nosotras. En una reunión de amigos bajón somos las que ponen play a esas canciones que sabemos todos; que agarramos la guitarra y, desafinadas, cantamos sin pudor. En una asado de fin de año nos alzamos como las ebrias que, en las fotos, salen con maracas fosforescentes y escasas de ropa. En un mal momento te hacemos un chiste, te relajamos, te abrazamos. Entendemos que una sonrisa, a veces, es también una promesa. Somos una más de los chicos, hablamos su idioma, entendemos sus códigos. Y, ok, en una cita también somos las que sacamos tema tras tema, las que nos acercamos y palpamos la mercancía sin ruborizarnos, con una frescura que la linda (histérica por naturaleza y antagonista de la simpaticona) jamás tendrá.

Y no nos va mal: somos mayoría las narigonas, las petisas, las chatas, las patudas... o, como yo, las culonas. Pero cada tanto cae uno que da en la tecla; que nos susurra, con sus acciones, que ser simpática no alcanza. Como si fuese lo único que nos define; como si nuestra suscripción a este club negase nuestra sensualidad o nuestra inteligencia. A vos te hablo. Sí, sí, a vos, el que me hizo dudar de mi sex-appeal.

No tenés idea de lo que te perdiste.

NdA: Escribí esto hace como 40 años, me pareció un texto alegre, con mucha actualidad (!!)

Labels: ,

posted by Florence at 1:08 PM | 14 comments
Tuesday, March 23, 2010



Me pongo muy sentimental cada vez que llega el 24 de Marzo. Me pongo cursi, me pongo triste, me pongo muy sensible. Es raro, supongo, porque nunca viví en dictadura: nací en 1987 y siempre intuí que era cierto aquello que decía Alfonsín — que con la democracia se come y se educa. No había razones para dudar: después de años de dictadura, la democracia era un bálsamo, una promesa, el remedio para todos los males. No tardamos mucho en entender que la democracia era un jarabe con gusto feo y que no garantizaba la igualdad, ni la representación, ni la justicia. Muy pronto, de hecho, entendimos que la pelea para que todos gocemos de una vida digna es larga y dura; una lucha de todos los días que no termina con la elección popular de nuestros representantes. Pero supimos, también, que era un buen comienzo. Que lo que venía no podía ser peor que lo que dejábamos atrás. Aprendimos, en estos casi 40 años, que la democracia es un bien de todos y que es nuestro deber cuidarla. Nada mal para un país con 200 años de historia.

Supongo que también me pongo triste porque hay argentinos, una minoría quiero pensar, que todavía no entienden el valor de la memoria. La historia son miles de pequeños enlaces que nos unen — a mi con vos, con vos, con vos y con vos — y nos dicen que pertenecemos a un mismo todo, que nos pasaron las mismas cosas. Cuando la herida de 30,000 muertos y 500 bebés robados no puede cerrarse, se hace difícil caminar hacia adelante. ¿Cómo podemos avanzar si a Estela todavía le falta Guido? ¿Cómo podemos, como sociedad, mirar a los ojos a los familiares de nuestros desaparecidos? No podemos. Y por eso es importante la memoria; por eso es importante la justicia. No sólo es fundamental, les diría, sino también saludable.

Por último, recuerdo a Rodolfo Walsh, un tipo que no necesita introducciones pero que se las merece: dramaturgo, traductor, escritor y periodista, supo hacer del periodismo, de la literatura, una cuestión abiertamente política. Pionero en el género del non-fiction, escribió “Operación Masacre” muchos años antes que Truman Capote y su “A Sangre Fría” y supo relatar, como nadie, las injusticias que nos atraviesan. Lo recuerdo este 24 porque este es también un aniversario de su muerte: el 25 de Marzo, pero de 1977, lo mataron en la esquina de San Juan y Entre Ríos después de entregar decenas de su Carta a la Junta. Su cuerpo fue llevado a la Escuela de Mécanica de la Armada (ESMA) donde continúa desaparecido.

Es viejo ese refrán, el que dice que la verdadera muerte es el olvido, pero es cierto en el caso de Walsh. Digo, cuando me preguntan por qué quiero ser periodista, cuando me interrogan por mis afiliaciones políticas, la respuesta siempre es la misma: quiero ser la voz de los que no tienen voz; luchar por aquellos que menos tienen. No quiero el periodismo estéril o el malalechismo crónico de algunos. Quiero un periodismo comprometido; quiero ser periodista como Rodolfo Walsh.

Labels: ,

posted by Florence at 5:34 PM | 7 comments
Wednesday, March 17, 2010

Vivo para ustedes. Y entonces cuando hace unas semanas me enteré que existe un servicio que se llama "Formspring" pensé en este colectivo de gente copada que son los lectores de That's All I'm Saying. ¿Siempre quisieron preguntarme de qué cuadro soy? ¿Se mueren por verme defender el modelo Nacional y Popular? ¿Quieren saber más sobre Monica o "elchicoquemerompióelcorazón?

Bueno, pueden hacerme preguntas acá. Mientras tanto sigo sin escribir algo que valga la pena. Ya sé, ya va a llegar.

Labels:

posted by Florence at 8:49 PM |
Friday, March 05, 2010


¿Se acuerdan cuando hace un año les contaba mi teoría sobre las losers; de cómo algunas personas socialmente retrasadas sentían afinidad conmigo y se negaban a soltarme? No quiero repetir posts pero esto que tengo para contarles vale la pena.

Resulta que hace dos semanas empecé a trabajar devuelta. Yo ya conocía a Monica y no sólo por nuestras interacciones ocasionales en sala de maestros... la conocía por su fama. ¿Cómo explicarles quién es Monica? A veces, cuando intento describírsela a mis amigos, siento que las palabras no sirven; que no existen adjetivos suficientes para poder dibujarla en la mente de otro porque la realidad, la espantosa realidad, siempre será más bizarra. Siempre.

Monica tiene 30 años, sí, pero en realidad tiene 80 y no por sufrir del Sindrome de Benjamin Button; simplemente es de esas mujeres asexuadas que van por la vida usando joggings gastados y zapatillas, que mezclan el colorado más radiante con un corte que nada tiene que envidiarle al de Cristobal Colón y que para sujetar los anteojos usan cordones solamente vistos en octogenarias que hacen cola para cobrar la jubilación. Es una gordita de cara redonda pero nada en su forma de ser, en su manera de comportarse, grita voluptuosidad. Su boca diminuta, usualmente pintada de un rojo que parece querer combinarse con la sangre de sus granos explotados, sonríe la risa más falsa que haya visto en la vida. Cuando abre la boca pequeños hilos de saliva parecen querer advertir lo peor: esta mujer es, en realidad, una caricatura, un monstruo, alguien cuya descripción me resulta inverosímil y por lo tanto imposible de comunicar.

Quisiera poder decir que las excentricidades de mi nueva compañera de trabajo terminan acá, que mi actitud es prejuiciosa y superficial... pero no.

Monica es competitiva y jodida. Cuando entro a su grado trata de tapar con su cuerpo la tarea del día, temerosa de que la copie y me quedé con sus laureles. Es terca y egoísta. Pero lo que más me molesta son sus besos en el aire. Saben de lo que les hablo, ¿no? De esos besos que la gente da, casi encima del cachete pero un poco en el aire, esos besos tan típicos de las personas no acostumbradas a demostrar afecto pero que, calculadoras, saben que es la regla social hacerlo. Sé que el hecho de que esa boca diminuta y babosa este lejos de mi cuerpo debería alegrarme pero esos "besos en el aire", esas palmaditas suaves en la espalda, sólo sirven para incrementar mi ira.

Esta loser se pegó a mi, no por su propia voluntad, sino por circunstancias externas. Y estoy segura que el día que le da la espalda no voy a ser yo la que se baje del colectivo una parada antes, para evitar hablarle: va a ser ella.

Labels: , ,

posted by Florence at 10:48 PM | 13 comments
Thursday, January 21, 2010

Abandonadisimo. Pero convengamos que That's All I'm Saying, como su autora, nunca se llevó bien con el verano. Y ahora me voy a Europa, donde hace frío, y me dieron ganas de contarles sobre mis aventuras en la Policia Federal Argentina y lo mucho que odio a todo ser uniformado-- sí, hoy más que nunca -- y sobre el auto-check in online y lo mal que salió todo y de como llegué a tener los peores asientos en el avión (pero, ok, miremosle el lado positivo, si se cae onda "Viven", mi cuerpo les va a dar de comer por MESES).

Pero me doy cuenta que todo esto es un embole; que fue un embole para mi vivirlo, mucho más para ustedes leerlo. Les digo, sí, que estoy un poco emocionada y un poco asustada y que no me sale escribir nada de digno de este blog entonces voy a irme por las ramas, voy a escribir con la menor cantidad de puntos posibles y voy a tratar de transmitirles mi ansiedad, que es mucha y, como siempre, se traduce a la oralidad que siempre va acompañada de su amiga la angustia. Oigan, eso podría ser una canción de Maria Elena Walsh, no me digan que no.

Anyway, ¿nos leemos a la vuelta? Sí, bueno, dale.

(Sí, bueno, como si esto fuera poco, hoy me desayuno con estas dos noticias. Tremendo)

Labels: ,

posted by Florence at 11:56 AM | 8 comments
Wednesday, November 25, 2009

Cuando en 2006 empecé este blog tenía más pelo, estaba cursando el CBC, los sábados iba a aprender guitarra y estaba enamorada. Entre apuntes y apuntes, leía blogs con una voracidad que hoy me asombra: Bestiaria, Son Cosas Mias, Bien Ahí, Orsai... me hacía tiempo para aprender a leer bloggers nuevos todos los días. Rápidamente aprendí sobre feeds, sobre templates, sobre HTML, sobre moderación de comentarios. Hice muchos amigos también, de 2006 a esta parte. Y no lo van a creer pero algunas parejas nacieron a través de este blog; hubo gente que se conoció por primera vez a través de los comentarios de esta página de mierda.

El otro día estaba leyendo un libro de Alejandro Pischitelli- "La imprenta del siglo XXI"- y de cómo lo más importante para tener y mantener un weblog son las ganas de seguir escribiendo. Siento que por momentos las ganas de seguir garabateando sobre "elchicoquemerompióelcorazón" se me van por completo. Pero otros días viene Diego Gualda y, en el Diario Perfil no less, me pone en un top 10 de Blogs Femeninos Más Relevantes y me acuerdo de todas las cosas geniales que trajo That's All I'm Saying a mi vida y las ganas vuelven, y siento que quiero bloggear sobre cómo "elchico..." hoy es mi amigo y cómo, cuando nos ponemos borrachos, a veces hablamos de las cosas que más nos dolieron y que yo escribía para ustedes, que eran lo único que sentía realmente mío.


Me pongo muy maricona porque este blog es anónimo y no puedo compartir con nadie - nadie que me conozca realmente- que existe alguien que piensa que mi blog está bien escrito. Tal vez es que hoy también, como en 2006, hay cosas que sólo puedo compartir con ustedes.

Labels: , ,

posted by Florence at 7:41 PM | 19 comments